Artículo V

El artículo V del GATT (Libertad de Tránsito, 1994) contempla la libertad de tránsito de mercancías, barcos y otros medios de transporte por el territorio de los miembros de la OMC, que utilicen las rutas más convenientes para el tránsito internacional.
Dicho artículo especifica:

  • igualdad de tránsito independiente en lo que respecta al pabellón de los barcos, al lugar de origen, a los puntos de partida, de entrada, de salida o de destino o a la propiedad de las mercancías o de los barcos;
  • prohibición de demoras o restricciones innecesarias al tráfico en tránsito;
  • prohibición de imposición de derechos de aduana, derechos de tránsito u otra carga relativa al tránsito (con excepción de los gastos de transporte y de las cargas imputadas como gastos administrativos ocasionados por el tránsito, o como costo de los servicios prestados);
  • nivel razonable de cargas impuestas para las condiciones del tráfico;
  • trato de la nación más favorecida con respecto a las cargas, reglamentaciones y formalidades.

Pertinencia del Artículo V del GATT

Muchos países dependen del tránsito internacional y atraviesan el territorio de otro país como parte del trayecto de transporte para poder tener acceso al mar e ingresar a los mercados. Los países sin litoral dependen del tránsito para poder tener acceso a los puertos marítimos. Para los países sin litoral existen dos factores clave: el derecho y las condiciones del paso en tránsito; y la eficiencia de las formalidades que se han emprendido para el Procedimiento de Tránsito Aduanero u operaciones de transporte de tránsito.
El Artículo V del GATT reitera el principio de la libertad de tránsito. Se trata de un principio de derecho que ha sido objeto de varias conferencias internacionales y convenios: el Estatuto de Barcelona sobre la Libertad de Tránsito; la Convención de Nueva York sobre el Comercio de Tránsito de los Estados sin Litoral; y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS III), que también se incluyó en el GATT de 1949. El principio insta a conceder el acceso al mar, o el paso por el territorio, pero no basta en sí mismo para garantizar que los países disfruten de la libertad de tránsito.
El tráfico de tránsito, en particular el transporte por carretera, tiene que enfrentar obstáculos debido al marco regulatorio para la circulación y el trato nacional e internacional en las fronteras y más allá de las fronteras. Por consiguiente, el tráfico de tránsito está sujeto a múltiples controles, restricciones, y a un complejo entorno regulatorio.

Por un lado, el derecho de atravesar el territorio de un país de tránsito y las condiciones de este tráfico de tránsito han sido objeto de acuerdos bilaterales o multilaterales. Dichos acuerdos establecen el número de vehículos autorizados para el tráfico de tránsito, y los tipos de servicios que pueden ofrecer, así como los requisitos en materia de licencias.

Por otro lado, las demoras en las fronteras están ocasionadas por procedimientos prolongados y por la puesta en marcha de medidas de seguridad para supervisar y controlar el tráfico de tránsito. Dichas medidas de seguridad se han establecido para garantizar que las mercancías en tránsito no sean desviadas hacia el mercado del país de tránsito, sin pagar los derechos y tasas aplicables. Las medidas de seguridad incluyen escoltas aduaneras, así como la localización GPS del camión y/o del contenedor. Es también bastante común que las autoridades aduaneras soliciten el depósito de una fianza y garantía financiera (en efectivo o bajo forma de fianza), que cubre el importe de los derechos y tasas de las mercancías a pagar si estuvieran destinadas al consumo en su territorio. El tráfico de tránsito puede también estar sujeto a un trato discrecional, a controles frecuentes en la carretera y en los puestos de control, y a solicitudes de pagos especiales para los funcionarios, así como a cambios repentinos en los reglamentos relativos al tráfico de tránsito. Un proyecto financiado por USAID en los corredores de transporte de África Occidental recoge datos sobre los puestos de control y los sobornos en seis grandes corredores, que actualiza y publica regularmente. Las conclusiones del 17.° informe que abarca el período de julio a septiembre de 2011, se ilustran en la imagen a continuación.

El tráfico de tránsito está reglamentado principalmente por acuerdos transfronterizos: acuerdos multilaterales o bilaterales en materia de tránsito y transporte. Estos acuerdos abarcan cuestiones de acceso al mercado, así como el trato de las mercancías y los medios de transporte en las fronteras y más allá de las fronteras. Estos acuerdos permiten facilitar el tráfico de tránsito mediante la utilización, entre otras cosas, de un documento de tránsito común, controles y sellos mutuamente reconocidos, y un sistema de garantía transfronterizo. El Convenio TIR constituye el acuerdo de tránsito regional más conocido.